Érase una vez una niña llamada Sara que le encantaba leer libros de fantasía. Le gustaba imaginar que vivía en mundos mágicos llenos de aventuras y criaturas maravillosas. Un día, mientras estaba en la biblioteca, encontró un libro muy antiguo y misterioso. En la portada decía: "El portal de los sueños".
Sara sintió curiosidad y abrió el libro. Para su sorpresa, las páginas estaban en blanco. Sin embargo, al pasarlas, empezaron a aparecer letras y dibujos que formaban una historia. Era la historia de una princesa que tenía el poder de viajar a otros mundos a través de sus sueños. La princesa se llamaba Danna y era muy valiente y bondadosa.
Sara se quedó fascinada con el libro y empezó a leerlo con atención. A medida que leía, se sentía más y más conectada con la princesa Danna. De repente, sintió un mareo y se desmayó. Cuando abrió los ojos, se encontró en un lugar desconocido. Era un bosque lleno de árboles gigantes y flores de colores. Junto a ella había un unicornio blanco que la miraba con ternura.
- ¿Dónde estoy? - preguntó Sara, confundida.
- Estás en el mundo de los sueños - respondió el unicornio con una voz dulce. - Yo soy Pepeto, el guardián de este lugar. Te he traído aquí porque eres la elegida para ayudar a la princesa Danna.
- ¿La princesa Danna? ¿La del libro? - preguntó Sara, emocionada.
- Sí, ella es la que escribe el libro que estabas leyendo. Ella necesita tu ayuda para derrotar a un malvado hechicero que quiere conquistar todos los mundos de los sueños. Él se llama Tortolio y tiene el poder de controlar las pesadillas. Si no lo detenemos, hará que todos los seres vivos sufran y pierdan la esperanza.
- ¿Y cómo puedo ayudar yo? - preguntó Sara, asustada.
- Tú tienes el poder de despertar a la princesa Danna cuando ella está atrapada en una pesadilla. Solo tú puedes romper el hechizo de Tortolio y liberarla. Para eso, tienes que decir su nombre tres veces y darle un beso en la frente. Así, ella podrá volver a su mundo y seguir escribiendo el libro. El libro es la llave para abrir el portal de los sueños y viajar a otros mundos. Cada vez que termina un capítulo, se abre un nuevo portal. Así, ella puede explorar y proteger los mundos de los sueños.
- Wow, eso suena increíble. Pero, ¿cómo la encuentro? - preguntó Sara, intrigada.
- Yo te guiaré. Ven, súbete a mi lomo y te llevaré al castillo de la princesa Danna. Allí la verás dormida en su cama, rodeada de libros. Ten cuidado, porque Tortolio puede estar al acecho. Él sabe que tú eres la única que puede despertarla y tratará de impedirlo. Tendrás que ser valiente y confiar en tu corazón.
Sara se subió al lomo de Pepeto y juntos volaron por el cielo. Sara se maravilló con la belleza del mundo de los sueños. Vio montañas, ríos, lagos, cascadas, arcoíris, nubes, estrellas y muchos animales fantásticos. Se sintió feliz y libre. Pronto llegaron al castillo de la princesa Danna. Era un castillo majestuoso y brillante, con torres y balcones. Pepeto aterrizó en el jardín y le dijo a Sara que entrara.
Sara entró al castillo y subió las escaleras hasta la habitación de la princesa Danna. Allí la vio, tumbada en su cama, con un vestido azul y una corona de plata. Tenía el pelo largo y negro, y la piel pálida. Parecía una muñeca de porcelana. Junto a ella había una mesa con un libro abierto y una pluma. Era el libro que Sara estaba leyendo. Sara se acercó a la princesa Danna y la observó con admiración. Era tan hermosa y parecía tan dulce. Sara sintió un cariño especial por ella. Quería despertarla y hablar con ella. Quería ser su amiga.
Sara se inclinó sobre la princesa Danna y dijo su nombre tres veces:
- Danna,Danna,Danna.
Luego le dio un beso en la frente. Esperó a que la princesa Danna abriera los ojos y le sonriera. Pero no pasó nada. La princesa Danna seguía dormida. Sara se preocupó. ¿Qué había hecho mal? ¿Acaso el poder no funcionaba? ¿O era que la princesa Danna no quería despertar?
De repente, escuchó una risa malévola detrás de ella. Se giró y vio a un hombre vestido de negro, con el pelo rojo y los ojos azules. Tenía una cicatriz en la mejilla y una capa que ondeaba al viento. En su mano tenía una vara con una gema oscura. Era Tortolio, el hechicero de las pesadillas.
- Hola, pequeña. Veo que has venido a jugar con la princesa Danna. Qué pena que no puedas despertarla. Ella está atrapada en una pesadilla que yo le he creado. Una pesadilla donde tú no existes. Una pesadilla donde ella está sola y triste. Una pesadilla de la que nunca podrá escapar. - dijo Tortolio con una voz cruel.
- No, eso no es verdad. Tú eres el que miente. Tú eres el que le hace daño. Yo puedo despertarla. Yo soy su amiga. Yo la quiero. - dijo Sara con valentía.
- ¿Ah, sí? Pues demuéstralo. Intenta despertarla otra vez. A ver si puedes. - dijo Tortolio con burla.
Sara se acercó de nuevo a la princesa Danna y repitió el ritual. Dijo su nombre tres veces y le dio un beso en la frente. Pero nada cambió. La princesa Danna seguía dormida. Tortolio se rió con más fuerza.
- ¿Ves? Es inútil. Ella no te escucha. Ella no te conoce. Ella no te quiere. Tú no eres nadie para ella. Tú no eres nadie en este mundo. Tú no eres nadie en ningún mundo. Tú no eres real. Tú solo eres un sueño. Un sueño que yo puedo borrar. - dijo Tortolio y apuntó su vara hacia Sara.
Sara sintió un miedo terrible. ¿Qué iba a hacer? ¿Cómo iba a salvar a la princesa Danna? ¿Cómo iba a salvarse a sí misma? ¿Acaso todo era un sueño? ¿Acaso ella no era real?
Entonces, recordó algo. Recordó el libro que estaba leyendo. Recordó la historia de la princesa Danna. Recordó que ella era la elegida para ayudarla. Recordó que ella tenía el poder de despertarla. Recordó que ella era su amiga. Recordó que ella la quería.
Y recordó algo más. Recordó que el libro era la llave para abrir el portal de los sueños. Recordó que cada vez que la princesa Danna terminaba un capítulo, se abría un nuevo portal. Recordó que así podía viajar a otros mundos. Recordó que así podía explorar y proteger los mundos de los sueños.
Y se dio cuenta de algo. Se dio cuenta de que el libro no estaba terminado. Se dio cuenta de que la historia no había acabado. Se dio cuenta de que ella podía escribir el final. Se dio cuenta de que ella podía cambiar el destino.
Sara corrió hacia la mesa y cogió el libro y la pluma. Abrió el libro y vio que había una página en blanco. Era la última página. Era la página donde ella podía escribir el final. Sara se puso a escribir con rapidez. Escribió lo que quería que pasara. Escribió lo que sentía en su corazón. Escribió el final feliz que merecía la princesa Danna. Escribió el final feliz que merecía ella.
Escribió:
Entonces, Sara se dio cuenta de que todo era un sueño. Se despertó en su cama, con el libro en la mano y la pluma aún entre sus dedos. Miró a su alrededor y vio que todo estaba igual que antes. Pero algo había cambiado. Ella había cambiado.
Sara ya no era la misma niña que se había quedado dormida con el libro en la mano. Ahora era una niña más fuerte, más valiente y más segura de sí misma. Sabía que podía hacer cualquier cosa que se propusiera.
Se levantó de la cama y se dirigió a la ventana. Miró hacia el cielo y vio que el sol
brillaba con fuerza. Era un nuevo día. Un día lleno de posibilidades.
Sara sonrió. Sabía que todo iba a estar bien. El final feliz que Sara había escrito en el libro se había hecho realidad.
La princesa Danna se despertó de su largo sueño y Sara la ayudó a derrotar al hechicero Tortolio. Los dos mundos, el real y el de los sueños, se salvaron.
Sara y la princesa Danna se convirtieron en mejores amigas. Juntas, exploraron los mundos de los sueños y protegieron a sus habitantes.
Y vivieron felices para siempre.
Colorín colorado este cuento se ha acabado.
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