Rafael
Correa: Berraquera, no hay nada imposible.
La
historia de un hombre que desafió la montaña, venció la noche y convirtió el
dolor en cima.
Rafael, con 57
años y una vida marcada por la disciplina, el honor y la lealtad en el Ejército nacional de Colombia y la resiliencia de la enfermedad
superada, sabía que no era solo una carrera: era un diálogo con su propio
espíritu. El miedo lo acompañó desde la salida, un temor silencioso que se
mezclaba con la ansiedad de la semana previa. Pero dio el primer paso, y con
él, la certeza de que no había vuelta atrás.
El amanecer en
Mariquita se abrió con un aire pesado, como si la montaña quisiera advertirle a
Rafael que aquel día no sería fácil. Ochenta y dos kilómetros de ascenso lo
esperaban, un camino que parecía interminable, desde los 450 metros sobre el
nivel del mar hasta la cima imponente del Alto de Letras, a 3.770 metros.
Kilómetro tras
kilómetro, la montaña se volvía más cruel. Después de las 10:00 de la noche, la
lluvia se hizo intensa y aún no llegaba a Fresno, donde marcaban apenas 25 km.
El camino no se hacía fácil y me preocupaba igualmente saber en qué condiciones
llegaría a Padua, mucho más arriba del municipio de Fresno, con el clima
cambiando totalmente. La incertidumbre se volvió tormenta: la lluvia no cedió
hasta escapar a eso de las 4 de la mañana, convirtiendo el frío en otro
problema a vencer. En “Las Delgaditas”, la inclinación parecía quebrar las
piernas y la voluntad. El sudor se mezclaba con la lluvia de Fresno, y los
calambres en el kilómetro 67 lo hicieron dudar. En el 68, la idea de rendirse
se posó en su mente como una sombra.
Fue entonces
cuando la voz de su hija Andrea Carolina, irrumpió en el silencio del
dolor:
"Papá, has
llegado demasiado lejos. Ya estás pasando la parte más difícil. Aunque el
camino es fuerte, falta poco. No te rindas. Piensa en todo tu entrenamiento y
sacrificio. Tienes todo mi apoyo. Vamos, papá, tú eres mi ejemplo de vida. Tú
puedes lograrlo."
Las palabras se
clavaron en su corazón como un faro en medio de la tormenta. La preocupación en
sus ojos, la nostalgia en su rostro, la desesperación por su salud… todo se
transformó en fuerza. Rafael entendió que no corría solo: cada paso era también
el sueño de su hija, la fe de su familia, el aliento de los desconocidos que
tocaban el claxon desde sus carros para animarlo.
El espíritu se
endureció. La montaña ya no era un enemigo, sino un espejo. Cada curva, cada
desnivel, era la prueba de que la voluntad humana puede vencer lo imposible. Y
así, con la berraquera que lo define, Rafael coronó el Alto de Letras. No con
una sonrisa fácil, sino con el gesto del esfuerzo, con la mirada de quien sabe que
la cima no es el final, sino el inicio de nuevos horizontes.
Al llegar, no
pensó en la gloria ni en el reconocimiento. Pensó en la palabra que lo había
sostenido: ejemplo. Porque más allá de los kilómetros, de los calambres y del
miedo, Rafael dejó en la montaña una enseñanza para todos los corredores:
Que la decisión
es el primer paso. Que la disciplina es el camino. Que el amor y la fe son la
fuerza que nos levanta cuando el cuerpo quiere rendirse.
Y que, al final,
la cima no se mide en metros, sino en la grandeza del espíritu.
🏅 Presentación de las
Competencias de Rafael Correa
🌍 Ultramaratones –
Grandes Retos Superados
- Desierto
– 100 km
Un desafío extremo bajo el sol abrasador, donde la resistencia se mide contra la inmensidad del desierto.
- Del Mar a
la Cima Trail – 110 km (versión 1)
Un recorrido épico desde la costa hasta las alturas, símbolo de transformación y ascenso personal.
La fuerza del océano y la montaña en un mismo reto, donde la naturaleza pone a prueba cada paso.
- Del Mar a
la Cima – 80 km (versiones 2 y 3)
- Valle de
Tenza Trail – 50 km
- Alto de
Letras – 82 km
La joya de la corona: uno de los ascensos más
duros del mundo, desde Mariquita hasta los 3.770 metros. Aquí Rafael mostró su
espíritu indomable, acompañado por la voz de su hija Andrea Carolina y el
aliento de la gente.
- Reto Boyacá
– 99 km
Un desafío en su tierra natal, símbolo de pertenencia y orgullo, donde cada kilómetro honra sus raíces.
Maratón
de Barranquilla:
Símbolo de versatilidad, demostrando que Rafael puede conquistar tanto la montaña como el calor del Caribe.
Un reto vibrante en la costa atlántica, donde el calor y la alegría caribeña se mezclan con la exigencia física, demostrando que la berraquera también se mide bajo el sol ardiente.
🏃 Maratones de
montaña y calle – La escuela del espíritu
- Pacifik Trail
– 2 maratones
- Guatavita – 3
maratones
- Valle de Tenza
– 1 maratón
- Del Mar a la
Cima – 1 maratón
- Suramericano
Tunja – 1 maratón
- Medellín – 2
maratones
- Barranquilla -
1 maratón
Carrera Atletica
de montaña
- Tibacuy – (2
versiones)
Cada maratón fue
un peldaño en la construcción de su fortaleza. La montaña se convirtió en
maestra, enseñándole disciplina, humildad y perseverancia.
🌟 Ubicación de sus
logros en el mejor lugar
- Alto de
Letras (82 km): el punto más alto y simbólico de su carrera, comparable con
coronar un Tour de Francia.
- Del Mar a
la Cima (110 km): su reto más largo, que representa la transformación de la
vida desde la enfermedad hasta la cima.
- Desierto
100 km: prueba de resistencia en condiciones extremas, donde la voluntad
vence al entorno.
- Reto Boyacá
(99 km): orgullo de su tierra, un logro que conecta su identidad con el
deporte.
🌟Mensaje
Inspirador
Rafael Correa no
solo ha corrido kilómetros: ha corrido contra la adversidad, contra el miedo y
contra la duda. Sus competencias son más que medallas; son testimonios de que
la berraquera y la disciplina convierten lo imposible en realidad.
Agradecimientos
En la cima del
Alto de Letras, cuando el cuerpo ya había entregado todo y el espíritu se
sostenía apenas en la fe, Rafael Correa supo que no estaba solo. Cada paso de
la noche, cada kilómetro de ascenso, estuvo acompañado por dos presencias que
se convirtieron en su fuerza invisible:
- La señora
Johana, del equipo logístico de Ricardo Soto, cuyo apoyo constante fue un
pilar silencioso pero firme.
- Su hija,
Andrea Carolina que con palabras de aliento y preocupación genuina le devolvió
la energía cuando el cansancio amenazaba con vencerlo.
- Norman
Cardona, quien con su convocatoria y sus palabras de aliento y motivación,
siempre presentes en las conversaciones telefónicas para ultimar detalles del
ascenso, le dio la confianza necesaria para enfrentar la montaña con
determinación.
"Sin la
ayuda de ellas dos, durante toda la noche, seguramente no hubiese sido capaz de
completar el reto. Para ellas, todo mi agradecimiento."
En estas palabras se resume la esencia de la carrera: no es solo el corredor quien conquista la montaña, sino la red de amor, apoyo y entrega que lo sostiene. Rafael reconoce que su triunfo es también el de quienes caminaron a su lado, cuidaron su salud, le ofrecieron agua, ánimo y esperanza.














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