jueves, 22 de enero de 2026

Rafael Correa: Berraquera, no hay nada imposible.

 


Rafael Correa: Berraquera, no hay nada imposible.

 

La historia de un hombre que desafió la montaña, venció la noche y convirtió el dolor en cima. 

 

Rafael, con 57 años y una vida marcada por la disciplina, el honor  y la lealtad en el Ejército nacional  de Colombia y la resiliencia de la enfermedad superada, sabía que no era solo una carrera: era un diálogo con su propio espíritu. El miedo lo acompañó desde la salida, un temor silencioso que se mezclaba con la ansiedad de la semana previa. Pero dio el primer paso, y con él, la certeza de que no había vuelta atrás. 

 

El amanecer en Mariquita se abrió con un aire pesado, como si la montaña quisiera advertirle a Rafael que aquel día no sería fácil. Ochenta y dos kilómetros de ascenso lo esperaban, un camino que parecía interminable, desde los 450 metros sobre el nivel del mar hasta la cima imponente del Alto de Letras, a 3.770 metros. 

 

Kilómetro tras kilómetro, la montaña se volvía más cruel. Después de las 10:00 de la noche, la lluvia se hizo intensa y aún no llegaba a Fresno, donde marcaban apenas 25 km. El camino no se hacía fácil y me preocupaba igualmente saber en qué condiciones llegaría a Padua, mucho más arriba del municipio de Fresno, con el clima cambiando totalmente. La incertidumbre se volvió tormenta: la lluvia no cedió hasta escapar a eso de las 4 de la mañana, convirtiendo el frío en otro problema a vencer. En “Las Delgaditas”, la inclinación parecía quebrar las piernas y la voluntad. El sudor se mezclaba con la lluvia de Fresno, y los calambres en el kilómetro 67 lo hicieron dudar. En el 68, la idea de rendirse se posó en su mente como una sombra. 

 

 

Fue entonces cuando la voz de su hija Andrea Carolina, irrumpió en el silencio del dolor: 

 

"Papá, has llegado demasiado lejos. Ya estás pasando la parte más difícil. Aunque el camino es fuerte, falta poco. No te rindas. Piensa en todo tu entrenamiento y sacrificio. Tienes todo mi apoyo. Vamos, papá, tú eres mi ejemplo de vida. Tú puedes lograrlo."

 

Las palabras se clavaron en su corazón como un faro en medio de la tormenta. La preocupación en sus ojos, la nostalgia en su rostro, la desesperación por su salud… todo se transformó en fuerza. Rafael entendió que no corría solo: cada paso era también el sueño de su hija, la fe de su familia, el aliento de los desconocidos que tocaban el claxon desde sus carros para animarlo. 

 

El espíritu se endureció. La montaña ya no era un enemigo, sino un espejo. Cada curva, cada desnivel, era la prueba de que la voluntad humana puede vencer lo imposible. Y así, con la berraquera que lo define, Rafael coronó el Alto de Letras. No con una sonrisa fácil, sino con el gesto del esfuerzo, con la mirada de quien sabe que la cima no es el final, sino el inicio de nuevos horizontes. 

 

Al llegar, no pensó en la gloria ni en el reconocimiento. Pensó en la palabra que lo había sostenido: ejemplo. Porque más allá de los kilómetros, de los calambres y del miedo, Rafael dejó en la montaña una enseñanza para todos los corredores: 

 

Que la decisión es el primer paso. Que la disciplina es el camino. Que el amor y la fe son la fuerza que nos levanta cuando el cuerpo quiere rendirse. 

 

Y que, al final, la cima no se mide en metros, sino en la grandeza del espíritu.

 

 

 

🏅 Presentación de las Competencias de Rafael Correa

 

🌍 Ultramaratones – Grandes Retos Superados

- Desierto100 km 

  Un desafío extremo bajo el sol abrasador, donde la resistencia se mide contra la inmensidad del desierto. 



- Del Mar a la Cima Trail – 110 km (versión 1) 

  Un recorrido épico desde la costa hasta las alturas, símbolo de transformación y ascenso personal. 


 - Pacifik Trail – 63 km 

  La fuerza del océano y la montaña en un mismo reto, donde la naturaleza pone a prueba cada paso. 


  

- Del Mar a la Cima – 80 km (versiones 2 y 3) 

  Repetir la hazaña demuestra disciplina y pasión: volver a la montaña para conquistarla una y otra vez sumo un desnivel de 6.115 metros de desnivel todo una hazaña.

- Valle de Tenza Trail – 50 km 

  Un reto en el corazón de Boyacá, donde la tradición y la tierra se convierten en escenario de resistencia.

- Alto de Letras – 82 km 

  La joya de la corona: uno de los ascensos más duros del mundo, desde Mariquita hasta los 3.770 metros. Aquí Rafael mostró su espíritu indomable, acompañado por la voz de su hija Andrea Carolina y el aliento de la gente.  


- Reto Boyacá – 99 km 

  Un desafío en su tierra natal, símbolo de pertenencia y orgullo, donde cada kilómetro honra sus raíces.



Maratón de Barranquilla:

Símbolo de versatilidad, demostrando que Rafael puede conquistar tanto la montaña como el calor del Caribe. 


Un reto vibrante en la costa atlántica, donde el calor y la alegría caribeña se mezclan con la exigencia física, demostrando que la berraquera también se mide bajo el sol ardiente. 


🏃 Maratones de montaña y calle – La escuela del espíritu

- Pacifik Trail – 2 maratones 

- Guatavita – 3 maratones 

- Valle de Tenza – 1 maratón 

- Del Mar a la Cima – 1 maratón 

- Suramericano Tunja – 1 maratón 

- Medellín – 2 maratones 

- Barranquilla - 1 maratón

 

Carrera Atletica de montaña

- Tibacuy – (2 versiones)

 

Cada maratón fue un peldaño en la construcción de su fortaleza. La montaña se convirtió en maestra, enseñándole disciplina, humildad y perseverancia. 

 

 

 

🌟 Ubicación de sus logros en el mejor lugar

- Alto de Letras (82 km): el punto más alto y simbólico de su carrera, comparable con coronar un Tour de Francia. 

- Del Mar a la Cima (110 km): su reto más largo, que representa la transformación de la vida desde la enfermedad hasta la cima. 

- Desierto 100 km: prueba de resistencia en condiciones extremas, donde la voluntad vence al entorno. 

- Reto Boyacá (99 km): orgullo de su tierra, un logro que conecta su identidad con el deporte. 

 

 

 

🌟Mensaje Inspirador

Rafael Correa no solo ha corrido kilómetros: ha corrido contra la adversidad, contra el miedo y contra la duda. Sus competencias son más que medallas; son testimonios de que la berraquera y la disciplina convierten lo imposible en realidad. 

 

Agradecimientos

 

En la cima del Alto de Letras, cuando el cuerpo ya había entregado todo y el espíritu se sostenía apenas en la fe, Rafael Correa supo que no estaba solo. Cada paso de la noche, cada kilómetro de ascenso, estuvo acompañado por dos presencias que se convirtieron en su fuerza invisible: 

 

 

- La señora Johana, del equipo logístico de Ricardo Soto, cuyo apoyo constante fue un pilar silencioso pero firme. 

 

- Su hija, Andrea Carolina que con palabras de aliento y preocupación genuina le devolvió la energía cuando el cansancio amenazaba con vencerlo.

 

- Norman Cardona, quien con su convocatoria y sus palabras de aliento y motivación, siempre presentes en las conversaciones telefónicas para ultimar detalles del ascenso, le dio la confianza necesaria para enfrentar la montaña con determinación.   

 

"Sin la ayuda de ellas dos, durante toda la noche, seguramente no hubiese sido capaz de completar el reto. Para ellas, todo mi agradecimiento." 

 

En estas palabras se resume la esencia de la carrera: no es solo el corredor quien conquista la montaña, sino la red de amor, apoyo y entrega que lo sostiene. Rafael reconoce que su triunfo es también el de quienes caminaron a su lado, cuidaron su salud, le ofrecieron agua, ánimo y esperanza.



 


 
















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