miércoles, 2 de septiembre de 2026

Historias color TAF 03

 


Muy buenas, familia TAF. Espero que se encuentren bien y, para salirnos un poco de las noticias del covid, volvamos a nuestra historia.

Pensaba que después de Medellín ya era todo por ese año, pero el grupo TAF es dinámico, es activo y no da tregua.

En la siguiente semana ya el maestro campeón Luis Martín Bonilla, que había tenido una excelente carrera en la maratón, estaba corriendo otra vez, esta vez en la media maratón del Sisga. Primer puesto, con lujo de detalles: premio a su disciplina y constancia, premio a su dedicación.

Se pasó esa semana y empezaron a planear "San Silvestre en Tibacuy". En cabeza de Camilo, Willson, Roberto y Luis Martín, se cranearon ese reto.

Casi nada. Lo máximo que había corrido eran los veintiún kilómetros de una media maratón, y ahora treinta, en montaña. Estaban locos. Sí, definitivamente. Pero comenzó el proceso y entrenaba en la montaña, le dábamos duro y la mente estaba puesta allá. Hubo un pequeño receso para participar en el duatlón de integración que organiza otro referente del grupo, Moisés, que con su experiencia y ejemplo de campeón nos anima y entusiasma a continuar con la unión.

Y se llegó el día, sí señor. Después de la travesía de casi cinco horas desde Bogotá, por fin llegamos al Boquerón. Estaba fresco el día porque había llovido en la noche. Afortunadamente, porque no sabía lo que nos esperaba.

Desde la arrancada va para arriba. Por el kilómetro seis, aproximadamente, alcancé a Yorvin. Lo había visto poco, casi no lo conocía, pero ahí comencé a conocerlo. Ya iba con calambres, pero hasta la meta demostró su coraje, pundonor y tesón. En el camino vimos a lo lejos cómo un campesino masajeaba a un atleta en un mesón. Pensamos que era Soto, pero cuando nos acercamos vimos que preparaba un lechón para fin de año.

Llegamos hasta Cumaca, el lugar donde nuestro compañero Marcos monta una mesa año tras año para hidratar y alimentar a los corredores del TAF.

Ya casi no había nada porque hasta las papas las acabó Darío, quien es un combo metido en un solo Tigre, lleno de fortaleza, nobleza y generosidad.

Terminamos la carrera y en la meta nos recibieron Tigre y Roberto con frascos de hidratación. Pasamos por el almuerzo y quedamos en volver. Completé treinta kilómetros por primera vez, y ese día reafirmé la idea que había nacido en la casa de Janier: correr una maratón. Regresamos a la casa después de compartir un rato con los compañeros.

También ese día comprendí que correr es un modo de vida rudo, que le arranca a quien lo hace lo mejor que tiene: su fortaleza, su paciencia, su resistencia y, sobre todo, su capacidad para soportar el dolor.

Regresé satisfecho y le di gracias a Dios por permitirme realizar esta actividad y poder compartir con personas tan valiosas. GRACIAS DIOS... GRACIAS TAF

Escritor: Javier Merchan 


DANA ICE



 

Historias color TAF 03

  Muy buenas, familia TAF. Espero que se encuentren bien y, para salirnos un poco de las noticias del covid, volvamos a nuestra historia. ...