Recordar
es vivir... eso dicen, y por acá estamos nuevamente para vivir otro poquito de
nuestros recuerdos. De esa forma nos acercamos a esos sitios donde fuimos
felices en su momento. Bien lo dice una de las canciones de Mercedes Sosa,
"Canción de las simples cosas". Se la recomiendo. Y hay una parte que
dice: "uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida". Y
lo digo porque durante ese año amé la vida, compartiendo con todos ustedes
entrenos y pruebas.
Pero hoy
quiero hacer un homenaje a las compañeras que en ese momento fui conociendo en
los caminos.
El día
anterior, en gran demostración de calidad y esfuerzo, una guerrera nuestra
corrió con nosotros en Tibacuy: Mile, mi admiración y respeto.
Al llegar
al parque había un grupo pequeño de mujeres aguerridas que hacían parte de este
colectivo. De hecho, cuando nosotros apenas nos estábamos recuperando del
esfuerzo del día anterior, en el municipio de Chía se realizaba su prueba
estandarte: la San Silvestre. Y allí, junto con los compañeros, había una
delegación de guerreras.
Sí, en
ese lugar estaban, entre otras, nuestra campeona de mil batallas; creo que ni
ella sabe cuántas veces se ha subido en los cajones de los primeros lugares.
Saludo para Angelita, que nos ha enseñado que "de la mano de Dios, todo es
posible". También estaban allí quienes son el homenaje al trabajo: la
Paisanita y Sandra. Creo que había algunas más, pero de eso no supe.
Lo que sí
supe fue que, en el transcurso del tiempo que entrenábamos, se veía la pasión
con la que cada una de ellas hacía su mejor esfuerzo. Janeth, Ingrid, Marley y
Andrea son las que más recuerdo de ese tiempo, cada una con sus diferentes
capacidades, incluso superando a muchos de nosotros.
Seguro
estoy de que son muy fuertes, de que logran lo que se proponen y de que el
dolor no les importa, tal como lo demuestra Susana en cada entreno y carrera.
Son muy
especiales, y con su determinación y disciplina nos dan ejemplo de que nunca
debemos rendirnos: si son capaces del milagro de la vida, son capaces de cualquier
cosa.
Dios
bendiga a las guerreras del grupo.
Solo me
falta decirles que la vida es muy bella y que, cuando pase todo esto, vamos a
volver a los viejos sitios donde hemos amado la vida.
Un abrazo
para todos. Dios los bendiga a todos, Dios bendiga al TAF.
Escritor: Javier Merchan


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